Los días transcurren lentos y ordinarios hasta que sucede un contratiempo inesperado,
Una anomalía
que colisiona con mi querida rutina,
Creando
un sinfín de rarezas más que amansan mi melancolía existencial.
Mi
ritmo de vida se acelera porque ya poseo una meta,
Una
ambición jamás antes lograda por otras pasadas,
Que
ahora me resultan ajenas a los deseos que me llenan.
Enloquezco
cuando siento el cambio floreciendo,
Notando
consolidarse ese objetivo marcado,
Por
el que tanto lucho y por el que tanto tiempo invierto.
Me
cuesta darme cuenta, pero entiendo ya lo que es tener un sueño,
Un
sueño propio, que nadie me ha impuesto, que surge de mis adentros,
Por
el que no dudaré mover cielo y tierra, mar y viento.
Resultará
absurdo para unos, poco prometedor para otros,
Pero
no me detendrán los juicios de unos mediocres,
Que
no tuvieron el coraje de revelar sus intereses secretos.
Sé,
que incluso el universo no descansará hasta verme con ello,
Porque
cuando verdaderamente se pone empeño en un ansiado anhelo,
El
resto disfruta con tu logro y éxito.
Animo
así a que cualquiera que crea tener un sueño,
No
desista nunca en verlo hecho,
Y
encuentren pedazos de felicidad en su construcción y proceso.