jueves, 20 de noviembre de 2014

No solo los peces muertos siguen la corriente del río



Me zambullo en la corriente pasando desapercibida hasta que comienzo a nadar,
me decido a nadar a contracorriente,
a no dejarme llevar, prefiero luchar,
me resisto y me impongo a seguir el rumbo de la pasividad.
Me esfuerzo y no descanso, aunque en vano,
ya que desisto y me convierto en otra más del sumiso rebaño.

Pierdo la noción de mi identidad, de mi integridad,
mi memoria me hace dudar y no recuerdo si era capaz de decir basta a la sociedad.
Me resigno ante todo lo establecido,
ante el pensamiento occidental de llevar una vida individual,
porque una vez que te atrapa la conformidad de la rutina,
nuestros cuerpos y mentes dócilmente sucumben al placer del bienestar.

Pero no me adapto, me altera verlos a todos con el ‘oír, ver y callar’,
porque mi ley universal son la libertad, la igualdad y la paz,
y esta realidad, no tiene nada que ver con mi verdad.
Es complejo verse realizar estos principios de la humanidad,
es complicada la vida, yo misma, que no simpatizo con la indiferencia,
por esta inconmovible ciudad vago entre las esquinas,
buscando a alguien con quien compartir mi existencia entre experiencias aún no vividas.

Te busco a ti, a una mente pensante y errante,
que chille conmigo en las manifestaciones de estudiantes,
y me recomiende libros para la hora antes de acostarme.
Pido mucho, quizás, alguien salvaje que me empuje en desfavor del curso,
que me acompañe, incluso siendo adultos, en este incesante respirar.

domingo, 9 de noviembre de 2014

El principio del fin, o el día que te conocí.



Se deterioró lentamente aquel nexo que tanto nos costó crear,
creyéndonos eternos por inercia,
dejámos de avivar aquella excitada llama que antaño recorría nuestras venas.
Chocó la realidad con nuestra nube ilusoria,
originando una tempestad de indecisiones e inseguridades,
que ocasionó el ocaso de nuestro tan preciado particular universo.
Desquebrajados quedan ya los proyectos futuros,
los momentos captados por la retina quedaron sellados,
sin embargo, se recordarán distorsionados por el frío dolor que nos produce recordarlos.
Permanecimos engañados en ese insatisfactorio espejismo,
dejando al tiempo que fuera él quien respondiera al por qué de nuestra decadencia,
recurriendo a la rendición como vía de solución.
Frecuente eran los desánimos y las desganas por un encuentro privado,
ya no alimentábamos la lujuria ardiente de los cuerpos,
que incontrolables e insaciables fueron por un largo tiempo.
Tus continuas tonterías ya no me desataban la risa,
mis pensamientos profundos se volvieron para ti absurdos,
quedándonos sin recursos para disfrutar de cada uno.
Construímos castillos en el aire,
hechos por una base de ideas que se tornaban cada vez más inalcanzables,
fortificados por intentos de seguir adelante que se desmoronaban en cada disputa o pelea.
Y así de triste son algunos finales, o simplemente nuestro final,
Desamparados hemos acabado en este incierto e injusto mundo,
sin tener con quien desinfectar toda la porquería que acumulamos a diario en nuestras vidas.