Cuando me atasco en recuerdos pasados me obligo a mí
misma a desubicarme de esos hábitos,
A huir y emigrar con los pájaros a lugares más
acordes con mis reversibles necesidades,
Para volar así a mi compás sin que me impongan una
manera de batir mis alas,
Acostumbrándome a la armonía de la alborotada tranquilidad
de la vida pausada,
Y distraerme contemplando los pequeños secretos de
este mundo,
Que buscando encuentro la esencia de mi limitada existencia, o el origen de la vida en la Tierra,
Viajo a sus entrañas y me impregno de la sabiduría
que tanto produce y me la delega,
Duermo a la luz de la luna llena sin miedo a la
naturaleza y a lo que se esconde detrás de ella,
Llego a conocer el respeto que tanto cuesta dar al
humano moderno,
Me siento viva, libre y loca, hallo la paz interna y
descubro la grandeza de ser algo más que materia,
Mi espíritu que resurge de sus cenizas, vuelve y se
despliega sobre los autómatas adormecidos de esta capital funesta,
Me permite encontrarme y saber por qué yo no cedo a
la sinrazón de un vivir sencillo y mecanizado,
Y si me ataba por cosas que poco tiene que ver con
lo que está ahora en mis manos,
Ahora yo soy la que reniego de encarcelarme en las
cuatro paredes de mis preocupaciones,
Y, atender con sorpresa a lo que el incierto mañana me concederá, al igual que a los que se rebelan contra esta sociedad.