jueves, 3 de diciembre de 2015

Mi chica revolucionaria



Mi cuerpo, cuerpo es,

Perfeccionado por la genética de la semejanza humana.

Alta, rubia, delgada, encajo en los requisitos para ser una Venus contemporánea.

Atributos heredados que condicionan el sentido de la vista,

Y califican el grado de belleza que merezco respecto a sus acomplejados gustos y deseos.

Mi imagen visual debe ser simétrica con mi yo más abstracto, 

Perceptible, si asumes fanáticamente los formulismos sociales,

Y si aceptas como indefinido el contrato provisional conseguido por ser  ‘homo capitalisticus’.


Mi alma, alma no es,

Impenetrable por cualquier amenaza externa,

Desconocida entre el resto de seres animados que habitan en esta falsa cueva,

Auténtica, como la flor que resurge sobre el cemento que bloquea su existencia,

Valiente como aquella que se atreve a salir de la caverna.

Lo que ves, lo que ves no soy,

No soy esa chica bonita que sonríe satisfecha ante el papel que le ha tocado interpretar.

Soy quien cuestiona todo lo aprendido por la tiránica doctrina del pensamiento único,

La que subvierte su mundo por derecho a crearlo y dotarlo libremente de sus ideas.

Aparentemente,  soy quien irremediablemente se me designa ser,

Abiertamente, soy quien yo he decidido ser,

 Mi chica revolucionaria.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Oda a la Filosofía



¿Dónde estoy? ¿De dónde vengo?

¿Quiénes son estos seres que me miran sonrientes? ¿Por qué me aman sin conocerme?

 ¿Qué es el amor? ¿Es un amor incondicional o luego me exigirán ser su aspiración personal?

¿Y la del espejo quién es? ¿Soy yo? ¿Cómo puedo ser espejo y yo a la vez? 

¿Y yo? ¿Soy? ¿Pero qué significa ser? ¿Qué necesito para ser? ¿Alguna vez dejaré de ser?
 
¿Es la muerte el fin de mí ser? ¿Pero es que sólo sé es en lo tangible? 

¿Y mi mente? ¿Mi espíritu? ¿Son finitos e inexistentes porque no se ven?

¿Entonces, por qué  potenciarlos si la sociedad me niega desarrollarlos?

¿La sociedad? ¿Es un invento de la modernidad o es continua en el tiempo como fenómeno humano?

¿Por qué me influye en mi comportamiento? ¿Por qué actúo conforme a sus pautas y normas?

¿Es mi realidad creada por mí o el sistema decide  en mi nombre? ¿Soy un producto cultural?

¿La realidad? ¿La imaginación? ¿Cuándo vivo en una y no en otra? ¿Pueden convivir?

¿Mi existencia tiene un fin o significado? ¿Cómo poder encontrar mi meta en la vida? ¿La vida?

¿La vida puede ser no vivida? ¿Puedo ser y no vivir? ¿Y si no encuentro la felicidad?

¿Es esa mi meta en la vida? ¿Pero qué me hace feliz? ¿Sé es, o se está feliz? 

¿Es un estado, un sentimiento, una forma de ser, o una emoción?

¿Podré alguna vez comprender y responder a todas estas preguntas? ¿Pero cómo? 

¿Acaso la educación no es el arma del conocimiento? ¿Y por qué no nos ayudan a saber la verdad? 

¿Por qué eliminan filosofía como materia obligatoria y universal?

¿Por qué?

...

Pregúntate por qué.

martes, 6 de octubre de 2015

Como ser guapa en el siglo XXI, o sino, feliz


Mi pudor social me repetía que no pensara por mí misma,
Me decía que estaba más bonita cuando me comportaba como la mayoría,
Que mi lencería debía ser la indiferencia,
y mis tacones la nulidad de personalidad.
El maquillaje fue la mejor estrategia, me lucía coqueta y completa,
con mi mirada siempre fija en algún invento de la tecnología.
La falda apretada,
para que no se me escapara mi individualidad,
Y el escote resultante,
Que se vean mis dos poderes de atracción: la ignorancia y la despreocupación,
Armas de permisión pasivas.

Y todo ese yo, hacia de mi,
la eterna zona de confort,
un producto cultural diseñada sin carencias para vivir en el mundo del capital...

Me costó aprender a desvestirme, pues cada vez que lo intentaba sufría represión, rechazo o control.
La hipocresía fue lo primero que arrojé, junto a la idiotez,
Los prejuicios fueron después, pero sin embargo lo que mas soporté,
Fue la esclavitud de pensamiento y de ser.

Pero en este momento,
Por fin me siento desnuda al mundo,
Poseo la belleza de la verdad,
Sin nada que ocultar, transparente,
cristalina,
Como nací,
Como quiero vivir...



viernes, 3 de julio de 2015

Ser y no ser: esa es la cuestión



Fuimos nosotras,

Las modelos para escultores que esculpían con precisión el mármol,

Las fieles sacerdotisas que oraban incesantemente a los dioses grecorromanos, 

Las que provocaban sentido y armonía a las melodías trovadorescas,

O las risas de las actuaciones de los joviales y errantes juglares.

Fuimos nosotras,

Las musas versadas de los empedernidos románticos poetas,

Las causantes del amor cortés de los entregados caballeros del medievo,

Las camareras sirvientas con la barra llena de borrachos de taberna,

Las protagonistas de lienzos y cuadros pintados por artistas procedentes de diversas épocas y escuelas.

Esas fuimos nosotras; inspiración, arte y belleza,

Pero no fuimos creadoras de ella, 

Ni esculturas, caballeras, ni artistas o poetas.

No fuimos lo que pudimos ser, pero somos lo que nos dejan ser,

Por todas ellas, las que nacidas en desafortunados tiempos para ser mujer,

No pudieron desarrollar, motivar o potenciar su escondida creatividad.


lunes, 11 de mayo de 2015

Ser la pequeña




 Ser la pequeña en una familia numerosa no es nada fácil,
 

 Pues si los otros vástagos han sido un orgullo,

 Tú no puedes arruinar esa imagen que ha costado sudor y sangre,

 Pero si, por el contrario, han sido un desastre, 

 Eres tú la última alternativa para complacer los deseos reprimidos de tus padres.

 Aunque no haya sido tu decisión, estás dividida en dos bandos:

 El bando aliado de los hermanos,

Que a pesar de ser su medio de diversión en tiempos pasados,

 Recurren siempre a ti cuando necesitan mimos y abrazos.

Y el bando incondicional de los padres,

Aquellas personas que te machacan palabra tras palabra,

Que te reiteran lo complicado que es tener a tres hijos en casa,

Descargando su ira de sus insufribles vidas en sus pequeñas manías,

Y, sin embargo, se desviven por sacarte una  dentada sonrisa.

 Nunca te enteras de los problemas serios,

Y si lo haces, te enteras cuando dejan de serlo,

Al igual que pasa con los grandes secretos buenos, 

O las despedidas definitivas de los abuelos,

Pero nada de esto lo produce la malicia, 

Sino la dulzura con la que te miran.

No es fácil ser la pequeña, 
pero tampoco difícil si soy sincera,

Al menos no con mi familia,

La luz de mi mundo y la sal de mi fecunda tierra.