martes, 20 de enero de 2015

Sin título



Escribo, sin saber que quiero expresar, escribo por necesidad,

Por expulsar de manera masiva y pacífica lo que llevo tiempo reteniendo.

Escribo, pero padezco el mal del pensador, no hallo inspiración,

Nublada está mi mente, sin ver más allá de mis frágiles preocupaciones accidentales.

Escribo, para nadie, porque nada puedo ahora aportar,

Sin crítica personal, ni ganas de embaucar a los que perdidos se quieren encontrar.

Escribo, y escribo sin escribir,

No tengo ninguna razón ni justificación, por más que quiero no poseo ninguna lógica explicación.

Escribo, sin detenimiento, sin cuidado, sin ir lento,

Escribo como el que se enciende un cigarrillo por inercia y rutina,

Como la que suspira con desgana apoyada en la ventana.

Escribo, y la conclusión final es inexistente, 

No tiene forma porque no es obvia, no se puede ver, a no ser que,

También sufras este mal tormentoso que a todo el que cae le puede.

Escribir por escribir, 

Por amor a decir aunque no tenga nada que añadir,

tan simple y absurdo que paradójicamente resulta complejo entenderlo.

Escribo como dosis necesaria para vivir.