miércoles, 4 de marzo de 2015

No existe Dios que calme tanta desesperanza




‘Alá es grande’ corea la muchedumbre, 
 
Algunos, lo manifiestan por convencimiento, 

Otros, por miedo a que su silencio les delate.

Allá va, otro derecho más vulnerado,

Por el implacable Estado Islámico,

Desolando aquello que se ponga por su paso.

La marea humanitaria brilla por su ausencia,

Se ignora con desidia lo que pasa lejos de nuestra orilla,

Ya ves, a nadie importa que mueran inocentes sin justicia.

Pero, de repente, mueren doce en occidente,

¿Qué ha pasado?, ¿Cómo osan invadir nuestro espacio?,

‘Je suis Charlie’ y  aquel que sea europeo y blanco.

Las balas se disparan aunque no se oigan a tanta distancia,

El fanatismo se implanta sin llamar en sus casas,

Y hoy, la vida sigue siendo arrebatada por una despreciable causa.

Me duele, me duele el ser humano,

Tanto como para aclamar lo que decía ese famoso partisano,

‘Hoy el amor es muerte, y el hombre acecha al hombre’.