Ser la pequeña en una
familia numerosa no es nada fácil,
Pues si los otros
vástagos han sido un orgullo,
Tú no puedes arruinar
esa imagen que ha costado sudor y sangre,
Pero si, por el
contrario, han sido un desastre,
Eres tú la última
alternativa para complacer los deseos reprimidos de tus padres.
Aunque no haya sido tu
decisión, estás dividida en dos bandos:
El bando aliado de los
hermanos,
Que a pesar de ser su
medio de diversión en tiempos pasados,
Recurren siempre a ti cuando
necesitan mimos y abrazos.
Y el bando
incondicional de los padres,
Aquellas personas que te
machacan palabra tras palabra,
Que te reiteran lo
complicado que es tener a tres hijos en casa,
Descargando su ira de
sus insufribles vidas en sus pequeñas manías,
Y, sin embargo,
se desviven por sacarte una dentada sonrisa.
Nunca te enteras de los
problemas serios,
Y si lo haces, te
enteras cuando dejan de serlo,
Al igual que pasa con
los grandes secretos buenos,
O las despedidas
definitivas de los abuelos,
Pero nada de esto lo
produce la malicia,
Sino la dulzura con la que te miran.
Sino la dulzura con la que te miran.
No es fácil ser la
pequeña,
pero tampoco difícil si soy sincera,
pero tampoco difícil si soy sincera,
Al menos no con mi
familia,
La luz de mi mundo y la
sal de mi fecunda tierra.