Fuimos nosotras,
Las modelos para escultores que esculpían con precisión el
mármol,
Las fieles sacerdotisas que oraban incesantemente a los
dioses grecorromanos,
Las que provocaban sentido y armonía a las melodías trovadorescas,
O las risas de las actuaciones de los joviales y
errantes juglares.
Fuimos nosotras,
Las musas versadas de los empedernidos románticos poetas,
Las causantes del amor cortés de los entregados caballeros
del medievo,
Las camareras sirvientas con la barra llena de borrachos de
taberna,
Las protagonistas de lienzos y cuadros pintados por artistas
procedentes de diversas épocas y escuelas.
Esas fuimos nosotras; inspiración, arte y belleza,
Pero no fuimos creadoras de ella,
Ni esculturas, caballeras, ni artistas o poetas.
No fuimos lo que pudimos ser, pero somos lo que nos dejan
ser,
Por todas ellas, las que nacidas en desafortunados tiempos
para ser mujer,
No pudieron desarrollar, motivar o potenciar su escondida creatividad.