lunes, 4 de abril de 2016

A mentes que vuelan en jaulas



Sus costumbres heredadas son máximas universales,

Son pozos sin fondo que no permiten someter a juicio y raciocinio.

Si alguna osada usa su cerebro para diagnosticarlo a través de la ética, 

Será desgarrada por la acusación de traición a la llamada patria.

Sus valores caducos dicen mucho de sus malditas creencias,

Aquellas que enfermas por falta de medicación moral y conocimiento,

Nos condenan a un presente que repudio por falta de escrúpulos.

Sus principios, oh sus principios,

Mantenidos por una educación rancia arraigada por épocas pasadas,

Donde hay constancia de que las hermanas libertad y verdad fueron aniquiladas.

Desprópositos deseos dicen que sugerimos,

Colapsan nuestra firmeza y nos llenan de prejuicios,

Pero qué sabrán ellos de crear, gestionar y colectivizar sueños.

Respeto ante todo proclaman,

En el sistema capitalista cada cual hace lo que sienta,

No reclames aquello que tras tu análisis consideres injusto,

Pues aquí tu palabra será prisionera por manifestarla contra la institucionalizada.

Es vuestro problema, inconformistas sin vida,

Cuestionan nuestra lucha y nos dicen cómo vivirla.

Pena, es pena y rabia la que me deja sin aliento,

Es la esperanza la que me lo devuelve y me quebranta.

Será eterno nuestro grito y hará eco retumbando en todos los movimientos,

Esos que se alzan contra esta realidad a la que no perdono y desobedezco.

lunes, 22 de febrero de 2016

La Historia en femenino



Helena provocó una guerra por su desmesurada belleza,

La Isis halada era reclamada por la  civilización de las aguas del serpentino Nilo,

Y Boudica lideró el levantamiento contra Nerón, otro tirano de aquel hegemónico Imperio.

La poesía andalusí se llenó de primavera gracias a Wallada la Omeya,

Como las cortes palatinas de Europa con Leonor y su universo trovador,

Junto a la filósofa francesa  Eloísa, o Christine de Pisan, agitadora y adelantada feminista.

¿A quién no le suena Ana Bolena? quien fecundará a Isabel, una poderosa reina,

Al igual que la de Castilla, que logró conquistar las desconocidas Indias.

Se hizo esperar, pero llegó la organización de mujeres contra su miserable realidad,

Mary Wollstonecraft u Olympe de Gouges exigieron su humana dignidad.

¿Quién tiene las llaves de nuestra jaula? Se preguntaban las obreras,

Esas rusas revolucionarias por las que nos manifestamos orgullosas cada 8 de marzo,

 Sin dejar de solidarizarnos con nuestras hermanas negras, Angela Davis o Rosa Parks,

Que cargarán con una doble esclavitud, la condena sexual y racial.

Si pienso en femenino, pienso en rebeldía, es lo que me evoca la Historia,

La lucha del empoderamiento, de ellas, de nosotras, de vosotras.

Su recuerdo, su presencia, nos allana el camino y nos fija los objetivos,

Pequeños pasos para la mujer, grandes pasos para el feminismo.


domingo, 10 de enero de 2016

Un cuento para mi hija



Dícese que antaño,
Cuando los animales eran esclavos y servidos en mesas,
Y  los bosques impunemente ardían a merced de las grandes empresas,
Las niñas como tú soñaban con ser princesas.
Las princesas ennoblecidas,
Pues antes las clases sociales te determinaban de por vida,
Tenían como meta encontrar un hombre que las convirtiera en perfectas reinas.
Ellas esperaban eternamente al destino prometido que susurraban las voces del castillo,
Asumiendo su posición que les desfavorecía y les provoca una dependencia colectiva.
No se cuestionaban ni preguntaban por la jerarquía de poder por la que eran oprimidas,
Y lo extraño, es que les sucedía como hábito,
No había día que no se cumpliera la profecía.
Aun así, todas sospechaban que algo había tramado un señor llamado patriarcado,
A él no le gustaba cuando de vez en cuando alguna se empoderaba y rebelaba,
Sin miedo a ser callada, osada y atrevida, gritaba, alborotaba, 
Y otras mujeres consiguieron despertar del enfermizo embrujo que durante años hubo.
Se reunieron, y mediante asambleas y reuniones,
Entendieron cuál había sido ese poderoso efecto,
Pues el hechizo desde que nacías te iba calando por dentro.
Juntas como hermanas,
Destronaron al gran malvado villano que les había condenado durante milenios,
Y por fin, las princesas dejaron de serlo para convertirse en mujeres libres,
como tú, como yo, y como todas las que quedan por vivir en este reino.